El WhatsApp en medicina: ¿Un arma de doble filo?

BUENOS AIRES, ARG. Lo que para la mayoría de la gente es una extraordinaria herramienta de comunicación cotidiana, para los médicos puede volverse un tormento. Con más de 1000 millones de usuarios en el mundo y un ritmo de crecimiento sin precedentes, el servicio de mensajería instantánea WhatsApp también se transformó en el vehículo para que cada vez más pacientes intenten a toda hora consultas con los profesionales, sin necesidad de sacar turno, concurrir a un centro de atención o pagar honorarios. Algunos profesionales ya denuncian lo que consideran una práctica abusiva, aunque admiten que presenta ventajas cuando se trata de dar tranquilidad o brindar algunos consejos mientras se espera la consulta en persona.

Los pediatras (junto con los obstetras) parecen ser los especialistas más agobiados por esta tendencia. Recientemente, varios medios argentinos se hicieron eco de sus reclamos.

"Es enloquecedor. Los padres te mandan la foto, la grabación de la tos y pretenden que des un diagnóstico", declaró la Dra. María Cecilia Passaro, del Hospital Zonal Especializado Dr. Noel H. Sbarra de La Plata, en Buenos Aires, Argentina.[1]

"Siempre doy mi teléfono y trato de responder, pero me han llegado mensajes desde un parque de diversiones preguntando si podían subir a un bebé a los juegos", indicó una colega, la Dra. Constanza Funes, en declaraciones al Diario Perfil de Buenos Aires.[2]

"Cuando salgo [del consultorio] me encuentro con 50 mensajes de WhatsApp, de los cuales dos o tres son urgencias, y el resto podría esperar hasta la próxima consulta", protestó el Dr. Javier Rojas, del Centro Pediátrico Monte Grande, en Buenos Aires, Argentina.[3]

En diálogo con Medscape en Español, la Dra. Débora Reichbach, pediatra de la Fundación Hospitalaria, en Buenos Aires, y miembro del Comité de Pediatría Social de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), aseguró recibir a diario hasta 50 solicitudes de diagnósticos por WhatsApp.

"Algunas veces es imposible distinguir diferentes lesiones o leer estudios cuando las fotos no son de buena calidad. ¡Me envían hasta videos de la materia fecal del nene para ver los parásitos! A menudo propongo armar grupos de WhatsApp con el padre y la madre para que no me pregunten dos veces lo mismo. Esto se va complicando. Pero aparentemente, la nueva medicina es esta. Es un reflejo de la rapidez con que vivimos".

La situación pone sobre la mesa un debate en el que se cruzan, entre otros temas, la representación del trabajo del médico como un "sacerdocio" que implica disponibilidad de tiempo completo, la seguridad de la información compartida por WhatsApp, los límites para el diagnóstico, o la evaluación clínica a distancia, y los mecanismos que podrían propiciar una retribución justa para aquellos profesionales que destinan tiempo a interactuar por esa vía con sus pacientes.

Aquí, allá y en todas partes: La expansión de la aplicación

El uso de WhatsApp entre los distintos actores del sistema de salud crece de manera sostenida en Latinoamérica. En Brasil, 87% de los médicos usa esa herramienta para comunicarse con los pacientes, según un estudio de 2015.[4] Otro aspecto relevante sobre tecnologías de comunicación en más de 600 pacientes con asma de seis países de la región, mostró que 61,5% considera que WhatsApp es el canal de comunicación "más interesante" para recibir información sobre la enfermedad, por encima de Facebook(32%).[5]

El abogado dominicano Gilberto Objía Subero, especialista en derecho médico, afirma que es muy común que los pacientes quieran tener contacto por esta vía con su médico antes o después de un tratamiento. "El uso es tan generalizado, que es difícil asumir que alguien no lo utiliza".[6]

Las razones de la expansión de esa herramienta en el sector de la salud son claras, según el sitio especializado Business Insider, e incluyen el hecho de que está en todas partes, permite ahorrar tiempo y es gratis.[7] La interface amigable, la funcionalidad de los audios asincrónicos (que pueden ser escuchados y respondidos cuando el profesional termina otras tareas que lo ocupan), la mejor definición de las fotos tomadas con los teléfonos celulares, la capacidad de compartir archivos (resultados de análisis de laboratorio o radiografías), también han propiciado su penetración. Asimismo, desde la perspectiva de los pacientes, "escribir una emoción puede ser más fácil que contarla en una conversación real",[8] señalan expertos italianos.

Todos estos factores tienden a desvanecer las barreras tradicionales para interactuar con el profesional. "Utilizar WhatsApp es más impersonal que hacer un llamado al teléfono celular del médico: A los pacientes no les da vergüenza consultar por cualquier cosa", aseguró a Medscape en Español el Dr. Daniel Rugna, cirujano general, integrante del grupo Cirugía Buenos Aires (CBA), en Argentina.

Fuente:

El WhatsApp en medicina: ¿Un arma de doble filo? - Medscape - 11 de agosto de 2017.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901760_1

Matías A. Loewy